Cómo sobrevivir al amor
  1. Adiós a toda capacidad de discernir entre la realidad y la fantasía.
  2. Voy flotando en una nube rosada de algodón de azúcar. Ya no me puedo hacer el tonto y hacer como que no pasó nada, todo el mundo lo ve, estoy todo pegoteado. Lo mejor que puedo hacer es no desorientarme. Qué Piscis marque el norte, pero Capricornio mueva el timón.
  3. El amor es divino, la relación es humana.
  4. No es el amor a lo que le tengo miedo, es a no poder controlarlo, es a la incertidumbre, es a no ser correspondido, es a olvidarme de poner leña en el fuego, es a quedar como un tonto, es a dejar de ser esa persona que te gusta. ¿Cómo voy a dejar de ser yo? No tiene ningún sentido.
  5. Nadie sabe como se juega, solo se aprende jugando.
  6. Amar es para valientes, y ser valiente siempre es dar un buen ejemplo. Es un poco heroico, es una aventura, es irracional, es pasional, es arriesgado, pero el que no arriesga no gana.
  7. Estamos en el baile, ahora hay que bailar. También puedo irme a casa, pero no me voy a quedar en la barra tomando.
  8. El principio rector es el contrapeso que mantiene equilibrada la balanza, sin un propósito sólido el amor es insoportable.
  9. Siempre se gana, nunca se pierde. El amor bien vivido es un álbum de experiencias y una aventura inigualable.
  10. Como siempre: ¿Quién quiero ser en esta situación? ¿Qué quiero hacer con esto que me pasa?
Celebrando la multidimensionalidad de la identidad

Dicen que Nietzsche dijo «No soy un hombre, soy un campo de batalla».

Qué pasaría si en vez de ser un campo de batalla fuera un batallón avanzando hacia un mismo objetivo, y en vez de pelearme conmigo mismo entendiera que cada personalidad tiene algo que aportar, y que la integración completa de mis partes es lo más cercano a mi verdadera identidad.

Celebro todas mis personalidades:

Leandro el sabio, el humilde, el desapegado

Leandro el introvertido, el solitario, el calmo, el introspectivo

Leandro el artista, el creador, el emocional, el sensible

Leandro el estratega, el analista, el pensador, el ordenado

Leandro el joven, el libre, el espontáneo, el divertido, el carismático

Leandro el fuerte, el confiado, el perseverante, el disciplinado, el trabajador

Leandro el derrotado, el inseguro, el que duda, el que teme

Leandro el amante, el amigo, el compañero, el cariñoso, el que vive, el que da

Leandro el aprendiz, el curioso, el inagotable

Leandro el coach, el centrado, el inalterable

Leandro el humano, el imperfecto, el que es, el que existe, el milagro

Poseidón

Soy esclavo de mi propia aventura. No es mi trabajo, no es la ciudad, no es una mujer. Soy yo y mis decisiones, soy yo y lo que hago con lo que me pasa. Me distraigo, me voy por las ramas, empiezo una cosa, sigo con otra, quiero hacer todo, no quiero hacer nada, necesito descansar, necesito avanzar. ¿Avanzar hacia donde, hacia la muerte? Ahora estoy vivo, debería ser suficiente.

—Pienso en ella. Pienso en mi propósito y en mi vida, me pregunto a donde voy, será que me ablandé demasiado, será que por soltar tanto ahora se me está yendo de las manos.

—¿No es eso lo que querías? Ser más espontáneo, soltar la necesidad de control, dejarte llevar, fluir, permitir que la vida te sorprenda…

—Me sorprendió, nada de esto me lo esperaba.

—Claro, es incómodo no saber qué va a pasar, tirarse al agua, saltar al abismo. Ahora realmente te toca aprender a vivir, ser uno con la vida y salir de esa posición egocentrista. La vida te muestra lo que te tiene que mostrar, estés preparado para verlo o no.

—Sí, ya lo sé. Parece joda que me esté quejando de esto, justo yo que creía ser el rey del cambio.

—No sos ningún rey, pero podés decidir en dónde poner la atención. El dolor es parte del juego, pero el cambio es tu decisión. ¿Quién querés ser? ¿Qué ejemplo querés dar?

—Creo que en este momento lo mejor que puedo hacer es reconocer que no tengo ni idea quien soy, y que quizá ese sea un buen punto de partida.

—No pierdas tiempo definiéndote. Agitaste el mar, ahora aprendé a surfear las olas.

Definición de arte

Arte es el oficio de reciclar emociones.

Revolución

Todo lo bueno que me pasa no es algo que tenga que cuidar como un tesoro que puedo perder en cualquier momento, es algo que tengo que vivir a pleno y disfrutarlo, porque viviéndolo es que aprendo a permitir que siga pasando.

La felicidad y la abundancia también son cuestiones de costumbre, cuestión de qué tan cómodo me siento siendo feliz y que tan dispuesto estoy a aceptarlo, aceptar que sí lo merezco.

La felicidad es un hábito, una serie de decisiones. Es un estado, que puede ser tan permanente como estemos dispuestos a tolerar.

Me cansé de pensar solo en éxito y productividad, como si tuviera que lograr algo para demostrarle a nadie lo que valgo como persona. Me cansé de intentar ser alguien que no quiero ser. Para qué sentarme en el escritorio todo el día fingiendo que hago algo importante cuándo lo único que estoy haciendo es perder el tiempo, trabajando ineficientemente y encontrando mil excusas para evadir la verdad; disfrutar la vida no es tan caro como nos contaron.

Hoy no me voy a mentir, hoy no voy a perseguir un sueño que no es mio. Hoy agarro la bicicleta y me voy a la rambla. Hoy revolución es ser feliz.

Knockout

Estoy hasta las manos, hasta el cuello, hasta las manijas de la puerta, como el 522 un martes a las dieciocho treinta.

Me volaste la cabeza, el pecho, el alma. Se me desvanece el ego cuando juntamos las palmas.

Me matás desde adentro pero vuelvo a revivir. Me noqueaste de una mirada y ni siquiera te vi venir.

Despeiname, escupime, pegame, quiero sentir que estás acá y que no te vas a ningún lado.

Ya estoy pasado. Vos estás zarpada.

Tengo dragones en la panza y se están cagando a trompadas.

Manifiesto del autorespeto

No voy a reforzar ninguna creencia que vaya en contra de mi autoestima y mi autovaloración.

Expresarme sinceramente es resultado de un profundo sentimiento de aceptación.

Acepto quien soy. Acepto el mundo en el que vivo y a las personas que me rodean. Reconozco que no hay nadie mejor que nadie. No puedo ser peor, solamente diferente.

La belleza está en los ojos de quien mira. La autenticidad está en las manos de quien obra desde el corazón.

Lo que en realidad ven los demás, es como nos tratamos a nosotros mismos.

¿A quién le voy a regalar algo fresco? ¿Cómo voy a dar algo que no tengo? ¿A quién voy a amar si no sé lo que es el amor verdadero?

El blog cumple 2 años

Ayer se cumplió un año desde el lanzamiento de mi newsletter. El mes que viene el blog cumple dos años, ya está aprendiendo a hablar y a caminar.

No siempre estoy motivado, no siempre logro decir las cosas como las pienso y casi nunca se que va a pasar, pero no falté un solo viernes y ese es el logro que festejo hoy; la consistencia, la dedicación, la paciencia, la confianza en el proceso, el compromiso contigo y conmigo mismo.

Sí puedo compartir algo que aprendí publicando todas las semanas sin falta durante un año, es que ninguna publicación es más importante que el blog, ninguna parte es más que el todo, lo importante es seguir adelante, mañana será otro día, para bien o para mal. Lo que no pude hacer hoy quedará para mañana. Lo que logré ayer ya pasó, hoy es otro día y hay que volver a empezar.

Gracias por leer.

Leandro

P.D. Si estás disfrutando el blog y querés apoyar aún más este proyecto podés compartirlo con una amiga o amigo que le interesen estos temas.

El principio rector

A veces parece que siempre tomo el camino de mayor esfuerzo, que me complico solo cuando cualquier otra persona resolvería mucho más fácil y rápido. ¿Será que soy tonto, será que me gustá sufrir? ¿Será mi mecanismo de evasión? Quizás un poco sí, pero no creo que sea la verdadera razón.

Mi amigo Marco habla mucho del principio rector. Ahora entiendo que el mío es aprender.

Para lo que realmente me importa siempre voy a elegir el camino del aprendizaje, sobre todo el camino de la maestría emocional. No puedo evitar la realidad una vez que la veo, donde hay algo que aprender tengo que quedarme.

Siempre puedo ignorar los problemas y seguir como estoy. Pero cuando la vida me habla, me susurra, o me pega en el talón de Aquiles, me está proponiendo un ejercicio, me está haciendo un favor dándome la oportunidad de aprender algo.

La profesora no me da un ejercicio porque le interese el resultado, da igual, ya lo sabe, a nadie le importa el resultado, lo que importa es desarrollar habilidades y estar preparado para resolver problemas.

¿Y para qué quiero poder resolver problemas? Para saber cubrir las necesidades básicas y dedicarme a otras cosas que van más allá de la supervivencia.

No es el resultado lo que me importa, es la persona en la que me voy a convertir si transito el camino que tengo que transitar para llegar a ese resultado.

El duelo

Los últimos meses han sido difíciles. Sabía que este momento iba a llegar, pero el tiempo pasó volando.

Trato de estar ocupado y pensar en otra cosa. De a ratos me siento bien, y de a ratos me siento triste. Atesoro recuerdos que es lo único que me va quedar.

Hoy está soleado. Me levanto apático. No tengo apetito ni ganas de nada, desayuno café solo. Salgo, vino a buscarme un Mercedes-Benz negro clase S. —Buen día— saluda el chofer mirandome por el espejo interior, arranca el auto y nos vamos.

Llegamos, me bajo, y enseguida el remise se va. Entro y me invade el olor a lirios. No hay absolutamente nadie. No hay a donde mirar, solo un pasillo largo y paredes altas de mármol blanco. Respiro hondo y camino sabiendo que soy el asesino.

Llego al féretro y ahí estoy. Ahí está lo que fuí, el pasado que murió y la identidad que ya no existe. Acá parado también estoy, con esta pulsión que persiste.

Y con un beso en la frente, de mí mismo me despido. Como el gato de Schrödinger, he muerto pero sigo vivo.