Declaración de independencia

Ser adulto es, primero, conocer mis límites y respetarlos. No puedo negar mis necesidades. No puedo negar mi naturaleza creativa, silenciosa y solitaria.

Segundo, recordar que mi vida no es solo lo que trae la marea. Yo también soplo y muevo el mar. No soy una hojita al viento. Soy la misma fuerza que mueve la corriente que me lleva.

Tercero es aceptar mi libertad. Soy fruto de mis decisiones. Soy una actitud. Soy lo que hago con lo que me pasa.