Viajar no es una solución, ni es todo color de rosas. Es una opción entre tantas otras.
También es una opción quedarse en un trabajo o en un país, renunciar o empezar de cero.
La solución no está en otro tiempo ni en otro lugar. La solución es aprender a ser adulto hoy, recordando que estoy donde estoy porque tomé decisiones que me trajeron hasta acá. Nadie me obliga y nadie me detiene.
Elijo seguir escribiendo. Elijo seguir explorando Europa con mi compañera de viajes y de vida.
Viajar no es para huir, es para acercarme a quien soy. No puedo escapar de los problemas porque los problemas van conmigo. Soy el que soy siempre, a donde sea que vaya, para bien o para mal.
Sostengo decisiones para disfrutar y para ser mejor persona. Cuando ya no disfrute, cuando mis rituales empiecen a ser una carga, entonces cambiaré el rumbo, tomaré otras decisiones.
Eso es ser libre, hacerme cargo de mi felicidad.
