En la ciudad, el mapa es el territorio. Para llegar a destino, alcanza con conocer las reglas y respetarlas. Elegir una vía y seguir las señales, ser un buen ciudadano. La ciudad es una red de caminos prefabricados, convenientes y transitados.
La jungla es otro juego, porque tiene otro objetivo. Acá voy buscando, desmalezando, entre rocas y troncos caídos, cruzando pantanos, subiendo acantilados. No hay dirección ni caminos, es tierra virgen, salvaje, tan viva como yo.
Dicen que estoy loco. Dicen que ahí no hay oro...
