El mar, el cielo estrellado, la arena del desierto. El infinito es un concepto hermoso, es todo lo que quisiera ser y no soy.
El arte es una persecución infinita.
Pero hay una delgada línea entre ser ambicioso y ser cobarde. Ambición es tener una visión y trabajar día a día para alcanzarla. Ser cobarde es esconderse en la imposibilidad de alcanzar la perfección.
Me detengo solo por cuestiones de tiempo. Me impongo un final, arbitrario, pero real, tangible.
Elijo un territorio. El límite está lejos, y puede que no lo alcance en esta vida, pero existe, es humano. Y si es humano me compete.
Perseguir el infinito es perseguir la nada.
