Último empujón antes de entrar en el limbo. Un limbo que cada vez más parece ser lo único que hay, pero que se va a seguir estirando mientras sienta que todavía no llegué.
El presente no tiene porque ser una sala de espera. Esa sensación de incompletitud y esa incomodidad que hay entre el pasado conocido y la incertidumbre del futuro nunca se resuelven, se canalizan.
Nunca voy a llegar, nunca voy a ser una obra terminada, porque tengo más curiosidad que miedo. Porque ir a lo seguro no es avanzar, es caminar en círculos.