No me gusta trabajar. He estado viviendo mi vida al revés.
La idea absurda de que tengo que encontrar el trabajo de mis sueños para ser feliz es exactamente lo que me ha robado tantos años de vida: perseguir una fantasía, un ideal que no existe, el Santo Grial, mi vocación, mi propósito.
Mi propósito es disfrutar la vida, por qué tiene que ser más rebuscado que eso.
El trabajo es un medio para conseguir otras cosas. Elijo trabajar porque no quiero depender de nadie para cubrir mis necesidades básicas, pero mis necesidades no son solo materiales, también son existenciales.
El tiempo es lo más valioso que tengo. Necesito tiempo para sentarme a la sombra de un árbol a leer un buen libro, y paz mental para estar presente cuando paso tiempo con mis seres queridos.
Puedo vivir trabajando para algún día tener la vida de mis sueños, o puedo dejar de soñar y empezar a tener una vida.