El objetivo no es escribir bien, el objetivo es seguir escribiendo aunque escriba mal. Con el tiempo, escribir mal se convierte en escribir un poco mejor. Y escribir mejor es sufrirlo un poco menos.
Eso es ser profesional, poner el culo en la silla y escribir.
Escribir es un trabajo como cualquiera. Ser profesional, es levantarme a la misma hora que se levanta cualquier otra persona que tiene que llegar en hora a la fábrica, y escribir, escribir hasta que escribir deje de parecer una demencia. Romperme el alma, para no romperme la espalda.
A mi me gusta leer buenos libros, andar en bicicleta por la rambla, caminar en el parque con mi novia, mirar películas, jugar videojuegos con mis amigos y cenar con mi familia. Pero nada de esto tiene el mismo sabor si paso mucho tiempo sin escribir. No escribo porque me guste. Es una necesidad, un impulso doloroso pero inevitable, un umbral que tengo que atravesar.
De cada 100 palabras medianamente útiles, hay 1000 que no sirven para nada y terminan en la basura, pero morirán con honor, para que esos 100 soldados ganen la guerra.