Estoy solo, perdido en una vasta llanura a la luz de la luna llena. Grito con todas mis fuerzas. Nadie me escucha, nadie me ve, no hay indicios de civilización. Le ofrendé mi alma a una musa que desde entonces hace lo que quiere conmigo.
Después de varios delirios y frustraciones, conseguí calmarme y me senté en una roca a reflexionar. Lo vi clarísimo. Nunca debí dejar de ser lo que era en un principio: libre, torpe, inocente.
¿Qué me pasó? ¿A dónde fui? ¿Qué es todo esto?
Sigo buscando, confío en el impulso que me trajo hasta acá. Voy hacia el otro lado del bosque de pinos nevados. Quiero ver que encuentro, espero que sea mi casa.